Definitivamente, Lindsay Lohan (25) tiene que ser adicta a los problemas con la ley. Después de haber sido condenada por conducir borracha, robar, haber pasado por prisión y tener un buen número de demandas de los más variadas, a la joven le ha dado ahora por evadir impuestos.

Al parecer, la ex estrella Disney tendrá que verse la cara con el fisco estadounidense por deber la nada desdeñable cifra de 234.000 euros a Hacienda, 94.000 dólares de los beneficios generados durante 2009 y 140.000 dólares derivados de sus ganancias en 2010. Ahí es nada.

Al menos, según Steve Honig -representante de la actriz-, la gerente de negocios de Lohan está tratando de cerrar un acuerdo aceptable con el IRS para así poder resolver el asunto con prontitud. Aunque desde luego parece que esta chica nunca levantará cabeza...