Unidos como uña y carne, Bud Spencer (82) y Terence Hill (72) forman una de las parejas más entrañables de la historia del cine por su buen entendimiento repartiendo mamporros delante de las cámaras, cual versión sudorosa de los cómicos Stan Laurel (†74) y Oliver Hardy (†65).

De alguna manera se puede decir que ellos se pertencen a sí mismos, y así lo revela el intérprete en la segunda parte de su autobiografía: "Bud Spencer: 80 años alrededor del mundo", donde ha escrito una carta abierta a su gran amigo y compañero en una veintena de películas. "Lo más importante es que hay una gran diferencia entre nosotros, que en última instancia explica por qué pudimos tener tanto éxito", dice el italiano, que tuvo que cambiarse el nombre cuando empezó con los 'spaghetti western'. Y es que cabe recordar que él era nadador y cuando empezó en el mundo del cine no tenía ninguna formación. "El señor Terence Hill es un verdadero actor. El respeto que le tengo está basado en el hecho de que él es un hombre profundamente decente, y en esta carta trato de decirle que tuvimos el privilegio de haber llegado a esa diversidad", asegura.

Además, el mayor de los dos actores tiene claro cuáles fueron dos de las claves del triunfo del popular dúo. "Terence era un hombre guapo, y con razón era el que le gustaba a las mujeres", cuenta sobre su amigo. "Sin embargo, yo represento algo más. Soy el hombre que todo hombre quiere ser cuando siente el deseo de coger a su jefe para darle un par de golpes fuertes en la cabeza", explica Spencer de un modo gráfico. Y es que eso, unido a que los niños también disfrutan cuando los ven juntos en la pantalla, hace que nombrarlos sea sinónimo de éxito. "Esto, inevitablemente, crea esta fama mundial", sentencia el veterano actor al respecto.

Con la emotiva carta que ha dedicado a su amigo en la segunda parte de la historia de su vida, Bud ha querido rendirle un particular homenaje, pues su amistad se ha mantenido más allá de las cámaras y, pese al paso de las décadas, juntos han superado las dificultades luchando contra viento y marea. Ojalá dure muchos años más.