Primero fue el benjamín del clan Beckham, Cruz (5), al más puro estilo Billy Elliot, y ahora Amy Winehouse (27). No sabemos si el arrollador éxito de la película "El Cisne Negro" está causando una fiebre por la danza clásica en la población británica, pero lo cierto es que la cantante ha decidido probar suerte con los pliés y los port de bras.

"Amy ha empezado a tomar clases de ballet en su casa y está disfrutando mucho de ellas", ha comentado una fuente al periódico The Sun. "Quiere ponerse en forma, tonificarse y coger algo de masa muscular". La cantante ha contratado a un profesor particular para que la enseñe a bailar en su casa de North London.

Amy, que ingresó en rehabilitación para combatir sus adicciones contra las drogas y el alcohol, ha decidido cambiar su ritmo de vida antes de volver a subirse a los escenarios a finales de año y ha mandado instalar un gimnasio totalmente equipado en su nuevo hogar. "También le gusta el kick-boxing, pero adora el glamour del ballet". Quizás deleite a sus fans con una mini adaptación del "Lago de los Cisnes" en uno de sus conciertos. ¿La veremos pronto con mallot y tutú?