
Fuente fotografica: PR Photos
Todo apuntaba a que la británica Adele (23) iba a ser la indiscutible dueña de la noche de ayer, pero desgraciadamente tuvo que compartir el protagonismo con la malograda Whitney Houston (†48), cuya repentina muerte en la víspera de la ceremonia conmocionó al mundo de la música.
Conocedores de lo dura que puede llegar a ser la fama, las estrellas aprovecharon la noche de los premios más prestigiosos del mundo de la música para rendir un sentido homenaje a la diva. Tal fue así, que la gala comenzó con una oración en su nombre y su momento cumbre no fue otro que el homenaje que Jennifer Hudson (30) le rindió sobre el escenario interpretando el el inolvidable "I will always love you" con el que Houston deslumbró al mundo entero.
Sin embargo, el guión tenía que seguir como estaba previsto y la británica se convirtió en la gran triunfadora de la noche. Adele se llevó los seis Grammys a los que optaba, incluyendo el más importante de la noche, el de mejor álbum. Una abrumadora victoria que sólo está al alcance de las más grandes. "Este disco está inspirado en una relación miserable y este ha sido un año que me ha cambiado la vida", dijo la artista.
A la hora de contar premios, también los Foo Fighters se fueron contentos del Staples Center, el coliseo angelino donde se celebró la ceremonia. Con cinco gramófonos dorados, nadie tosió a los americanos en el apartado de rock. "Es un gran honor porque nos hemos divertido haciendo este álbum más que ningún otro", explicó Dave Grohl (43), frontman de la banda.
Conocedores de lo dura que puede llegar a ser la fama, las estrellas aprovecharon la noche de los premios más prestigiosos del mundo de la música para rendir un sentido homenaje a la diva. Tal fue así, que la gala comenzó con una oración en su nombre y su momento cumbre no fue otro que el homenaje que Jennifer Hudson (30) le rindió sobre el escenario interpretando el el inolvidable "I will always love you" con el que Houston deslumbró al mundo entero.
Sin embargo, el guión tenía que seguir como estaba previsto y la británica se convirtió en la gran triunfadora de la noche. Adele se llevó los seis Grammys a los que optaba, incluyendo el más importante de la noche, el de mejor álbum. Una abrumadora victoria que sólo está al alcance de las más grandes. "Este disco está inspirado en una relación miserable y este ha sido un año que me ha cambiado la vida", dijo la artista.
A la hora de contar premios, también los Foo Fighters se fueron contentos del Staples Center, el coliseo angelino donde se celebró la ceremonia. Con cinco gramófonos dorados, nadie tosió a los americanos en el apartado de rock. "Es un gran honor porque nos hemos divertido haciendo este álbum más que ningún otro", explicó Dave Grohl (43), frontman de la banda.
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